Viajar en avión puede ser una experiencia mágica. El mundo se vuelve pequeño, las distancias desaparecen y, de pronto, estamos a miles de kilómetros de casa. Sin embargo, cuando hablamos de vuelos de larga distancia, la historia cambia un poco. Horas y horas sentado en un mismo lugar pueden convertir un viaje emocionante en una experiencia agotadora.
Por eso,
